jueves, 17 de junio de 2021

El Shirin-yoku o baños de bosque

 

Reconéctate a la naturaleza

 

Pasear lentamente por el bosque sintiendo cómo el suelo cede suavemente bajo los pies cual acogedora alfombra; el suave frescor de la sombra que eriza nuestra piel; el aroma balsámico de los pinos, de las jaras, de los cantuesos; el trino melodioso de los pinzones, herrerillos, carboneros; el leve crujir del viento entre las copas; el apabullante colorido de la bóveda forestal que parece moverse con una lentitud imperceptible pero del todo cambiante; la frescura del agua que brota en el manantial…

Tan sólo rememorar estas sensaciones hace que nuestra mente quede atrapada, que se produzca una relajación de nuestro cuerpo, nuestras pulsaciones se acompasen y que transcurridos al menos treinta minutos, nuestros niveles de cortisol, la hormona del estrés, se reduzca en saliva. Y eso que aún no hemos entrado en el bosque.

Desde hace años ya sabíamos que el verde, era un color relajante, por eso las batas de los cirujanos o los quirófanos se pintaban de verde. Ya se intuían los beneficiosos efectos de la naturaleza en la salud y el alma humanas cuando se creaban sanatorios en las montañas o se recetaban baños de sol; o su inestimable ayuda para ordenar las ideas, como descubrieron los místicos y anacoretas que se refugiaban en el interior de la natura, para encontrarse a sí mismos.

Durante la década de los ochenta, la crisis económica mundial se cebó principalmente con Japón y pronto se extendieron, como una epidemia, los trastornos obsesivos compulsivos, las depresiones y hasta un gran número de suicidios.

La Agencia Forestal Japonesa de Bosques, consciente de los beneficios que disfrutaban a diario en sus experiencias en el bosque, decidieron compartirlas con el resto de la ciudadanía para combatir esta terrible plaga.

 

Estas incursiones en la naturaleza, o shirin-yoku (literalmente baños de bosque) facilitaban entrar en contacto con los efectos beneficiosos del bosque.

 

Estas incursiones en la naturaleza, o shirin-yoku (literalmente “baños de bosque”) facilitaban entrar en contacto con los efectos beneficiosos del bosque y el contacto con los árboles de una manera segura y adecuada a todo el mundo. Basándose en su propia tradición cultural, el budismo y el sintoísmo, establecieron una serie de propuestas encaminadas a propiciar estos beneficios y una serie de itinerarios forestales más propicios.

La propuesta tuvo tanto éxito que desde el 29 de julio de 1982 está reconocida como terapia por el gobierno japonés.

Poco a poco ha ido conquistando países industrializados como Australia, Corea del Sur, Francia, Alemania o Estados Unidos, donde el nivel de estrés y ansiedad de la población era preocupante.

 

El paraíso europeo

Sin embargo, hoy miramos con más atención que nunca hacia estas prácticas: España junto con Portugal somos el país de la Unión Europea que más ansiolíticos, sedantes e hipnóticos consume, y precisamente en la pandemia de la COVID-19 ha aumentado hasta un 15% su consumo.

La Unión Europea también alerta que la contaminación es la responsable de 400.000 muertes prematuras al año.

Y los educadores nos alertan del llamado déficit de naturaleza del que ya nos hablaba Richard Louv en su libro “Last child in the Woods” que afecta a un número cada vez mayor de la población infantil.

Estas experiencias empíricas que todos podemos sentir al introducirnos en un bosque de manera controlada y segura, se han intentado cuantificar mediante diversos estudios.

Primero fue el Doctor Yoshifumi Miyazaki, profesor de la universidad japonesa de Chiba, quien demostró que la exposición a los efectos benéficos del bosque reduce la concentración de cortisol en nuestra saliva, asociado a niveles de estrés y de ansiedad, y también reduce el ritmo cardíaco y la presión arterial.

Su sucesor el profesor Qing-Li, agregado del Departamento de Salud Higiene Pública de la Nippon Medical School, verificó que con estancias de tres días en la naturaleza se lograban aumentar los niveles globales de células NK (natural killer) encargadas de la identificación y destrucción de las células cancerígenas.

La compañía de DKV Seguros publicó un informe en 2017, Baños de bosque, una propuesta de salud,  en el que asegura que “el contacto con la naturaleza reduce la mortalidad, la morbilidad, mejora la salud cardiovascular, tiene un efecto positivo en la obesidad, así como en la salud emocional y psicológica.”

 

“las concentraciones de monoterpenos por debajo de la copa de los árboles tienen efectos positivos en la salud humana”

 


Recientemente, Albert Bach, Institut de Ciència i Tecnologia Ambiental de la Universitat Autonòma de Barcelona (ICTA-UAB), ha estudiado la presencia de monoterpenos, las sustancias comunicativas y defensivas que emiten los árboles y que están vinculadas a los efectos beneficiosos sobre nuestra salud en los bosques mediterráneos. Asegura que  los monoterpenos tienen sus máximas concentraciones en las partes bajas de los árboles durante los meses de julio y agosto, y entre las 6 a las 8 horas y de las 13 a las 15 horas.

Durante su comparecencia aseguró que “las concentraciones de monoterpenos por debajo de la copa
de los árboles tienen efectos positivos en la salud humana” y “producen efectos de relajación en el organismo, bajan las hormonas del estrés, tienen propiedades anti-inflamatorias y neuroprotectoras y antitumorogénicas. No curan el cáncer pero ayudan a aumentar la actividad de las células NK que son nuestro ejército para combatir virus, bacterias y patógenos”.

Según el último inventario forestal tenemos 7.500 millones de árboles  repartidos en 18 millones de hectáreas, el segundo país con más superficie de la Unión Europea, tras Suecia.

Ante este panorama, los baños de bosque son una más que recomendable alternativa para reconectarnos con la naturaleza, regresar como el hijo pródigo a la que siempre ha sido nuestra casa y reconciliarnos con ella. Regresar al bosque, es como entrar de nuevo en la cama de tus padres, durante la tormenta, y reconocer el olor y el calor de ellos, que producen un agradable efecto, de entre ellos nunca nada malo puede pasar.


 

martes, 26 de mayo de 2020

¡¡¡REGRESAMOS!!!



Después de una gran tormenta, las nubes se abren, resplandece el sol y queremos creer que el cielo es más limpio, que el olor es más intenso y que el canto de los primeros pajarillos es, si cabe, más dulce. Atrás quedaron los estertores de la tormenta, el batir de los truenos y el restallar de los relámpagos. Los pequeños charcos son plácidos testigos de los fuertes aguaceros que deshicieron casas, arrebataron vidas y lo arrasaron todo. Sin embargo, la brisa fresca que asciende de la tierra aún caliente, nos calma, nos arrulla y limpia de nuestra mente el horror vivido a golpe de rayo.

No seríamos muy prudentes si pensásemos que el verano no traerá más tormentas, no seríamos muy sensatos pensando que nuestra irreverente juventud nos puede salvar de la fuerza del rayo pero, tampoco lo seríamos lamentándonos sobre el reflejo del agua estancada o buscando entre el lodo los recuerdos de las vidas que no volverán.

Hemos de levantar de nuevo nuestras casas, con los ladrillos aprendidos y desterrar el barro la arrogancia. Sólo hombro con hombro se volverán a levantar las paredes, sólo al resguardo de las otras casas, será más fuerte nuestra aldea, sólo si somos conocedores de nuestras debilidades, podrán hacerse más fuertes nuestras preguntas.

A todos aquellos que se los llevó esta crecida por delante, a todos aquellos que lucharon con su voluntad y sus ganas, aunque se creyeran solos, a todos aquellos que resisten todavía, colgados de una rama sin que nadie se acuerde de ellos, para que su ejemplo, su sufrimiento y sus vidas no caigan en el saco roto de la complacencia, del olvido, del miedo, que la vida de todos no valga menos que tomarse un par de cañas en una terraza. 

Pero vivir con miedo, es la mejor forma para ser el tributo de la próxima tormenta, vivir en la ignorancia es ir sembrado tormentas, saber que llegará que nos golpeará de nuevo, es lo que hace que seamos más fuertes, que nos preparemos mejor y que aprendamos a disfrutar de cada momento, entre la una y la otra tormenta de nuestras vidas.

Ánimo a todos y a seguir luchando.
Enrique García


viernes, 27 de marzo de 2020

Natursierra se ha sumado a las medidas cautelares establecidas por el gobierno con el fin de reducir la incidencia del COVID-19 y suspendemos temporalmente todas nuestras actividades públicas hasta que el cese de las limitaciones de movilidad impuestas, permitan reestablecer nuestras acciones habituales.
Mientras tanto, queremos aprovechar la oportunidad para recomendar a todos nuestros participantes a cumplir rigurosamente el confinamiento en la medida de sus posibilidades y obligaciones laborales. 
Mandar un fuerte abrazo a todos aquellos que están sufriendo o han recibido el golpe de la enfermedad entre los suyos.
A todos los valientes que trabajan cada día para que todos los servicios esenciales puedan estar operativos para facilitar la vida a todos los demás.
Y a todos los sanitarios y fuerzas del estado que luchan contra este enemigo invisible que ha golpeado nuestra sociedad y que amenaza a nuestra generación más sabia, más querida y más frágil.

¡Juntos podemos!
Equipo de Natursierra   

jueves, 14 de noviembre de 2019

La Dehesa Survivor

Amanece tímidamente entre las copas de las encinas cenicientas, los retazos de niebla se mueven aún perezosos enredados entre la hierba, mientras de despereza el trompeteo inquieto de las grullas. Se despierta la dehesa extremeña, exponente único en el mundo, de un ecosistema humanizado que acoge a las especies más amenazadas del planeta. En sus ramas anida el águila imperial ibérica, el buitre negro, la cigüeña negra y entre sus berruecos se enseñorea el lince ibérico. 
La Finca Valdepajares de Tajo es un buen exponente de ello. Es la primera  Área Privada de Interés Ecológico de  Extremadura, y gracias a la gestión de Vivencia Dehesa, ha pasado de ser una decadente finca ganadera a situarse en uno de los referentes nacionales de la gestión sostenible del territorio y sus recursos. La elaboración de un proyecto holístico en el que se tuvieron en cuenta todos los factores y se emplearon los más modernos conocimientos con las técnicas más ancestrales, han dado vida a este ilusionante trabajo que ya está dando sus primeros frutos.


Pasear por la dehesa es, en sí mismo, un placer que estimula a todos y cada uno de los sentidos, pero poder hacerlo de la mano de dos naturalistas, como Carmen Perona y Enrique García, hacen que la experiencia se convierta en una clase magistral en vivo sobre los valores, los ciclos y los secretos que esconde este secular ecosistema, bandera del clima mediterráneo, la dehesa.

Desvelar los misterios de la noche, descubrir el cielo nocturno sobre las siluetas oscuras del bosque mediterráneo, disfrutar del rastreo de los sigilosos habitantes que la pueblan, revivir los conocimientos de antaño y los antiguos oficios que modelaron el paisaje, son algunas de las propuestas para recorrer este entorno idílico de la campiña cacereña.

Nuestros clásicos cuentos al amor de la lumbre, que ya tienen adeptos, rescatan las leyendas, romances y tradiciones de la más rancia tradición oral de los montes y la actualiza para disfrutar de una verdadera velada en el chozo de los pastores, escuchando esas historias que nos hacen, de nuevo, mirar con ojos de niño.

El día se diluyen en destellos de mil y un colores, rojizos, dorados y malvas, que llaman a la noche; los bandos de grullas regresan de los campos cercanos a sus dormideros ancestrales, mientras el cárabo enciende su canto desde lo alto de una encina. Una imagen que guardaríamos en nuestra retina para siempre, sino estuviéramos perdidos en el monte, apunto de anochecer y muertos de frío. La naturaleza tiene la capacidad de hacerte sentir en casa, de despertar ese vínculo ancestral, que hasta no hace mucho, nos unía a la tierra. Pero perderla el respeto, sufrir un accidente o verse involucrado en un temporal, pueden mostrarnos su cara más aterradora y dramática. 

Para todos aquellos que no renuncian al placer de regresar a la naturaleza y lo quieren hacer con seguridad, Natursierra ha elaborado un programa para desenvolverse en ella desde la experiencia en el campo y en el trabajo con grupos, que consta de dos talleres:

Taller básico de supervivencia para poder desenvolvernos con relativa soltura dentro de estos acontecimientos. Obtener refugio, hacer fuego, conseguir agua, atender lesiones o accidentes graves en la naturaleza son algunos de los contenidos propuestos.

Taller básico de orientación para poder desplazarnos por el terreno con seguridad, aprender la lectura y utilización de mapas, brújula, rumbos u orientación con elementos naturales para poder regresar al punto de inicio.

Todos estos conocimientos serán puestos a prueba de manera lúdica, en una divertida yincana por el entorno que te obligará a poner en práctica todos los conocimientos aprendidos, y desenvolverte en situaciones reales, en un espacio controlado y tutorizado.

Descubre un bosque mítico, conoce a sus habitantes, disfruta de un ambiente único y aprende para disfrutar con seguridad para ti y para los tuyos de estas experiencias inolvidables.


Cursos del 29, 30 de noviembre y 1 de diciembre. 
Información y reservas en: 
natursierra@gmail.com o en el 627 11 69 23



miércoles, 9 de octubre de 2019

Ya esta abierto el plazo de inscripción para esta nueva aventura de Natursierra y Vivencia dehesa. Despierta tu lado más salvaje y ven a disfrutar de un entorno espectacular y singular, único área privada de Interés Ecológico de Extremadura.

      Talleres de supervivencia y orientación.
      Atardecer grullero.
     Senda nocturna.
     Velada con cuentacuentos.
     Yincana de orientación y supervivencia.
     Comida campestre.

Apoyo naturalista en todas y cada una de las actividades.
Plazas limitadas, grupos reducidos, otorgadas por orden de inscripción. Apúntate ya en: natursierra@gmail.com
Más información o consultas en el 627 11 69 23.

martes, 30 de abril de 2019

Los Misterios de la Dehesa
Abejarucos, cantos y colores
Carmen Perona

El abejaruco europeo (Merops apiaster), es una colorida ave que habita Valdepajares de Tajo desde mediados de abril hasta final de verano. Esta especie es capaz de realizar un largo viaje desde sus cuarteles de invierno en África tropical para deleitarnos con su espectáculo de cantos y colores.
En verano es frecuente verlos en sus típicos posaderos como cables o arbustos. Desde ahí otean el horizonte buscado su presa: avispas, abejorros, libélulas, hormigas o mariposas; aunque su captura favorita es la abeja melífera, por la cual recibe su nombre. Los abejarucos hacen alarde de su precisión milimétrica capturando a estos insectos en vuelo para después golpearlos hasta quitarles el aguijón sobre una superficie dura y poder deshacerse así del veneno que portan.


Desde primera hora de la mañana, la algarabía de su monótono canto casi metálico nos informa que el batallón colorido ha comenzado la jornada. Aunque todos los años vienen a Valdepajares de Tajo, cada estación reproductora cambian la ubicación de sus nidos. Este año han elegido los taludes presentes en los bancales del olivar tras nuestra oficina, En está época y durante unas tres semanas ambos progenitores participaran en la construcción del nido excavando una galería horizontal con su pico hasta crear una pequeña cámara al final de la misma. Estos mineros alados son capaces de retirar hasta 13kg de tierra. La elección del sitio exacto para el nido suele acarrear disputas entre los integrantes de la colonia, pero es durante el cortejo cuando mejor se puede disfrutar del comportamiento de esta especie. El macho captura presas de un mayor tamaño de lo habitual para demostrar a la hembra su destreza como cazador y garantizar así la alimentación de la prole. El objetivo de estos obsequios no es otro que estimular a la hembra para la cópula.
Será un poco más adelante, entre los meses de mayo y junio cuando incubará la puesta durante unos 25 días. Esta tarea también es acarreada por los dos sexos de la especie: permanecerán en la cámara cuidando entre 4 y 7 huevos. Una vez que eclosionan, los jóvenes abejarucos son cebados casi 30 veces al día, por lo que las entradas y salidas por la galería son incesantes. Se han identificado algunos casos en abejarucos que han perdido su puesta ayudan a otra pareja a cebar a los más jóvenes, trabajando así por el bien de la comunidad.
A pesar de que un alto porcentaje de su alimentación está compuesta por abejas, en Valdepajares de Tajo no competimos por los abejarucos. Esta llamativa especie no compite con nuestra producción de miel; compartimos espacio con ellos como integrantes de la cadena trófica de la dehesa.

Sus colores parecería que están elegidos a capricho por un pintor impresionista para celebrar que la primavera es una realidad; ya que junto con las oropéndolas suelen ser los últimos migradores en llegar desde el sur a nuestros campos ya verdes y floridos, regados por las aliviantes lluvias de la primavera. En el cielo, podríamos pensar que no baten sus alas, utilizan su ligero peso para jugar con el viento como si de cometas se tratara para capturar diminutos insectos. esos colores se apagan al terminar la estación más calurosa de nuestro continente para poner rumbo al sur de nuevo y no llamar la atención. T a nosotros nos dejan en la otoñada, esperando de nuevo las lluvias y pensando en los amarillos, verdes y naranjas de la primavera que nos volverán a traer.


lunes, 24 de septiembre de 2018