lunes, 18 de marzo de 2013

URBAN trips


Para dar a conocer la naturaleza más cercana a los más urbanitas, nace Urban trips. Paseos para conocer los parques y jardines de nuestras ciudades. Disfrutaremos aprendiendo sobre las plantas y los animales que nos rodean, descubriremos las fabulosas historias y leyendas que ocultan y pasaremos una agradable mañana descubriendo lugares, tan familiares, que muchas veces pasan desapercibidos.

El primero de nuestros Urban trips nos adentra en el Campo del Moro, un jardín palatino olvidado, que guarda todo el sabor del romanticismo.

La ruta comenzará a las 11:00h en la puerta del Paseo Virgen del Puerto, durará aproximadamente dos horas y será GRATUITA.

Con dos pases uno el sábado 23 de marzo y otro el domingo 24.

Para grupos organizados, se pueden acordar visitas otros días y horas, consultar en CONTACTO.


lunes, 11 de marzo de 2013

Din, don, la primavera

Formación de Grullas
Decir que llega la primavera, cuando estamos inmersos en un temporal de nieve y frío que ha barrido la península de cabo a rabo, quizás parece mentira. Pese a que nuestra percepción de gorro y manoplas nos invite al recogimiento, estas horas de luz que poco a poco alargan los días, han despertado a la madre Gaia.

En las riberas de nuestros arroyos, amarillean ya las flores de los sauces, y en el cercano melojar, abren con fuerza sus flores las primeras campanillas y azafranes serranos, aprovechando que la ausencia de hojas permite que la luz inunde el suelo.

En los grandes pinos, en lo más oculto de la sierra, un pequeño huevo de águila real se está incubando, mientras la ventisca, sacude los últimos cristales de hielo.


Floración de los ciruelos de Pissard
 Cuando entre temporal y temporal, aparece un retal de cielo azul, rápidamente es surcado por esbeltas formaciones de grullas, ánsares o torcaces, que retornan a sus cuarteles del norte, tras haber pasado los fríos días del invierno en las dehesas extremeñas y andaluzas.

Pero para aquellos de nuestros naturalistas urbanitas, la primavera también se está acercando al asfalto. En algún jardín recóndito, en un ángulo de nuestro parque, nos sobrecoge la espectacular floración de los almendros, los ciruelos de Pissard o de las mimosas, que llenan de color, un escenario gris. Son algunas, floraciones efímeras, de apenas unos días, pero que cubren de pétalos rosas, las aceras.


Floración de los almendros
 Los afanosos mirlos, enloquecidos por las luces eléctricas, entonan sus cantos de amor a horas intempestivas y corretean por las aceras y los setos, elaborando ya su primer nido de la temporada.

Otro foráneo escandaloso, anda también de reformas en su gigantesco nido, la cotorra argentina. Vive en comunas de varias familias en fortificadas edificaciones; una gran bola de ramas, que establece en algún árbol de gran porte, sintiendo predilección por los cedros.

En la campiña, los efluvios amorosos inundan los brotes crecidos del cereal, y junto al ribazo que deja el arado, entona sus cantos de amor, el macho de la perdiz. O en el amanecer brumoso de las mañanas, un par de libres corren alocadas entre los surcos reverdecidos, golpeándose con las patas, cual si de boxeadores se tratara, son las liebres locas de marzo.

-Un momento, me parece que me están llamando.

-Ding, dong, la primavera.

martes, 26 de febrero de 2013

Bajo cero

Cuando el termómetro marca cuatro grados y medio bajo cero a las diez de la mañana, y tenemos un grupo de amigos sonrientes, no puedes hacer otra cosa que dar las gracias. Pese a que la mañana lucia con un sol esplendido, este se había olvidado de calentar. Por suerte, la caminata nos deparo agradables sorpresas como un rebaño de muflones, un par de buitres negros y la asombrosa silueta del águila imperial. También otras aves acudieron a nuestro encuentro, como el mirlo acuático, los rabilargos, los pinzones o los escribanos montesinos. Un bando de gorriones se hermanaban con otro de estorninos negros, sobre los paredones derruidos de las casillas de La Paradilla. Aunque el almuerzo fue ligero, pues el frío nos recomendaba abreviar, con la subida al collado todos entramos en calor. La fauna se mostro esquiva, pero si pudimos encontrar rastros y huellas de corzos y jabalíes.
Ya bien pasado el mediodía, pese a que la temperatura engañaba al mercurio, el viento comenzó a soplar con cierta intensidad y esparcir pequeños cristales de hielo, haciendo que esos escasos grados de más, bien pareciesen de menos. Con amigos como estos, uno entra en calor, aunque el termómetro se empeñe en lo contrario, y no queda más de decir: Gracias.








jueves, 21 de febrero de 2013

Camino del San Benito

Este mes os proponemos un viaje al bosque secreto, enmarañado, donde habitan miles de ojos, el enebral. Nos adentraremos en él para conocer su flora y su fauna, descubrir sus curiosidades y sus tesoros escondidos. En las inmediaciones de uno de los montes más emblemáticos de la comarca, el Cerro San Benito, repasaremos la historia reciente más oscura de nuestro país, recorriendo las antiguas posiciones de la Guerra Civil, monumentos a la barbarie en forma de trincheras, fortines y puestos de observación. Esto un mucho más nos espera este domingo 24 de Febrero en La Paradilla, una pedanía de Santa María de la Alameda, si no sabes llegar picha aquí.

Comenzaremos a las 10:00h, rogamos ser puntuales. El itinerario tiene tres alternativas, que realizaremos según las condiciones físicas y climatológicas del grupo.
Llevad ropa de abrigo, chubasquero y algo de comida.

Esta sí que no te la puedes perder.

   

sábado, 16 de febrero de 2013

Un carambola cósmica


Estela luminosa del fragmento Fuente: Internet
Desde la perspectiva de un mundo creado a imagen y semejanza nuestra, la mayoría de las veces nos queremos creer los amos del mundo, capaces de medir, cuantificar y calibrar, todas y cada una de las cosas que nos rodean. Muy frecuentemente, nos embriagamos con nuestros delirios de grandeza y jugamos a ser dios. Pero un minúsculo pedrusco que orbita en el espacio, rompe nuestro sueño una mañana, y nos agarra con fuerza las solapas y nos demuestra, nuestro verdadero tamaño, en el universo.

Y eso pasó la mañana del 15 de febrero de 2013 en Cheliábinsk, Rusia. Una piedra o trozo de hielo grande, procedente seguramente del cinturón de asteroides, situado entre las orbitas de Marte y Júpiter, que como un cementerio de elefantes, acumula la materia residual de la formación de planetas y cometas. Un buen día una colisiona con los escombros espaciales, y provoca que un fragmento de 17 metros y 10.000 toneladas, tome otra orbita y se aproxime peligrosamente a un pequeño planeta azul de su sistema, a la velocidad de 18km/sg. Un ruido atronador parece rasgar el aire, durante 32 segundos una bella estela dorada, eclipsa con su luz por un momento el amanecer, dura treinta y dos segundos y después una explosión. La onda expansiva tira muros y rompe ventanas. El meteoro se fragmenta al entrar en la atmosfera, un fragmento del meteoro cae en lago Cherbarkul, que estaba helado, dejando un gran agujero. Cientos de personas han resultado heridas y la piedrecita ha desatado una energía de 500kilotones, veinte veces la bomba atómica de Nagasaki.

Cráter de uno de los fragmentos Fuente: Internet
Ese mismo día esperamos otro gran visitante, este si lo teníamos medido, catalogado y hasta bautizado el Asteroide 2012DA14. Un pedrusco espacial de casi 45 metros y 130.000 toneladas que pasó rozándonos a 27.869 kilómetros de las costas de Tailandia, si tenemos en cuenta que el diámetro de la Tierra es de 12.756 kilómetros, descubierto hace un año por el observatorio mallorquín de La Sagra.

Un pedrusco similar, de 75 metros de diámetro, cayó en Arizona hace 50.000años y dejó un cráter de 1.500 metros. Otro hace 65.000 años de 10.000 metros acabo con toda la vida en la Tierra que tuviese más de treinta centímetros, incluidos los dinosaurios.

El antecedente más cercano, sucedió también en Rusia. En 1908 en Tunquska, Siberia, se produjo el llamado “Evento Tunquska”. Un meteoro se desintegro antes de tocar tierra, nunca se encontró cráter, pero tumbo todos los árboles en una superficie de 2.200 kilómetros cuadrados en las proximidades del río Podkamennaya Tunguska. Se piensa que este bólido tenía tan sólo de 30 a 40 metros.

Ambos sucesos no tienen nada en común, pues ambos llevaban trayectorias casi opuestas. Diariamente caen sobre nuestras cabezas más de cien toneladas de material cósmico, lo que nos hace pensar que en el cosmos, somos tan importantes como la hormiga que pasa por nuestro jardín, y tiene la suerte de no cruzarse con nuestra bota. A veces necesitamos un chinarro cósmico, para poner en perspectiva de nuestro verdadero tamaño.

viernes, 8 de febrero de 2013

¿Cien gaviotas dónde irán?

Cien, y muchísimas más, miles. Madrid se ha convertido en una de las poblaciones de gaviotas más importantes del país. La escasez de pesca por la sobrexplotación de nuestras costas y el desmantelamiento de nuestra flota de bajura, que limpiaba el pescado a bordo antes de llevarlo a la lonja, han provocado que estas poblaciones se hayan trasladado. Primero, a mediados de los años setenta, lo hacían de forma estacional en los meses invernales, cuando los temporales azotan la costa. Ahora la población de gaviotas madrileñas es casi equivalente a las invernantes. Al amanecer, grandes bandos surcan los cielos de la capital hacia el vertedero de Valdemingómez y Pinto, donde se alimentan de los despojos de la gran ciudad. Suelen asearse y descansar en las lagunas de las antiguas graveras o en las orillas del río Manzanares. Con nuestros prismáticos, podemos distinguir cormoranes, gaviotas sombrías, patiamarillas e incluso algunas árticas, que al caer la tarde, regresan a sus encames en el embalse de El Pardo y Manzanares el Real.

El medio cambia para bien o para mal, por la intervención humana la mayoría de las veces, y sólo las especies que son capaces de adaptarse a estos cambios y aprovecharlos en su propio beneficio, encuentran en ellas un trampolín para su proliferación. Numerosos ejemplos tenemos en nuestra fauna de ello. La esquiva cigüeña negra (Ciconia nigra) al igual que su hermana la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), se alimentaban en las tierras de labor y zonas húmedas de insectos, invertebrados, anfibios y pequeños peces. La cigüeña blanca opto por acercarse al medio humanizado, anidando en nuestros campanarios y ahora incluso en las antelas de telefonía y superestructuras metálicas. Su dieta se diversifico hacia el nicho donde los recursos eran casi inagotables, la basura. Hoy la cigüeña negra, es una rara especie en peligro de extinción que migra cada invierno a sus cuarteles africanos. Su hermana, tras un periodo de decadencia demográfica, su población comenzó ascender y hoy hay excesos de población en ciudades como Alcalá de Henares y sus viajes transaharianos son cada vez menos frecuentes.

Quizás haciendo honor a Darwin, esto es parte de la selección natural, pero también, nosotros debemos concienciarnos en la riqueza de oportunidades que nos ofrece la diversidad natural y no acentuar los cambios de manera vertiginosa, sin dar oportunidad a nuestros compañeros de viaje, que más pronto que tarde, los necesitaremos.



lunes, 28 de enero de 2013

Las vaquillas de la sierra


La vaquillas de Fresnedillas de la Oliva conservan el sabor ancestral de una fiesta que se remonta a la prehistoria

En Fresnedillas de la Oliva, en la provincia de Madrid, todavía se conserva una de las tradiciones que salpicaban buena parte de la iberia carpetanovetónica como gustaba nombrarla el etnógrafo Julio Caro Baroja. En estas tierras, de amplia implantación ganadera, aparecen con frecuencia ritos similares, en pueblos como Los Molinos, Braojos, San Mamés, Navarredonda, Fresnedillas de la Oliva, Pedrezuela, Cardoso de la sierra, Colmenar Viejo, Cercedilla, Collado Mediano, etc...en muchos de ellos han desaparecido y otros les han recuperado.


La vaquilla es un armazón de madera, que se adorna con cuernos y rabo verdaderos, y adornos como cintas de colores, mantas o pañuelos. El portador actúa como el animal, sembrando el terror por las calles, embistiendo a todo aquel que se encuentra, principalmente a las mozas del pueblo. Un grupo de mozos ataviado con vivos colores y grandes cencerros, le siguen allá donde quiera que va la vaca. Trascurridos distintos lances, la vaca es conducida a la plaza pública donde es sacrificada. Los mozos, reparten el vino que simboliza la sangre entre los asistentes y piden a cambio donativos para costear la fiesta. Este padrón es común en la mayoría de las tradiciones con personajes y atuendos específicos de cada localidad.

Son fiestas celebradas entre el solsticio de primavera y el inicio del carnaval o primera luna nueva anterior a la primavera. En ellas se pretendía, con el ruido de los cencerros, ahuyentar los malos espíritus del invierno y los animales antropomorfos: vacas, caballos, ciervos,… despertar la fertilidad de los campos. Todo ello ejecutado por los jóvenes que realizaban así el rito iniciático del paso de la niñez a la madurez.


Judios o motilones, portando sus característicos
cencerros
Encontramos muchas similitudes entre antiguos rituales griegos realizados por las Parcas y festividades como la de Fresnedillas de la Oliva, que mantiene muchos de estos personajes.

Así las tres Parcas: Cloto la hilandera que devana el hilo del tiempo está representada por la hilandera, hoy la guarrona. Laquesis, la medidora del tiempo, está representada por el escribano y Atropos, la muerte que corta el hilo, representada en la vaquilla. La muerte persigue a todos por igual, al pueblo, los vecinos, y al alguacil y al alcalde como símbolos públicos que no pueden eludir tampoco a la vaquilla. La sangre, el vino, alimenta y calma a los espíritus, los vaquilleros, que siguen muy de cerca a la muerte.



Los motilones dejan sus cencerros y se cubren
con mantas para entrar en la iglesia



Hoy en Fresnedillas los mozos comienzan con su cencerrada al empezar el día del Patrón San Sebastian, a las doce de la noche del 20 de enero. Los quintos, vestidos con monos rameados de vistosos colores, honda al pecho, pañuelo al cuello y gorro militar, portan de un cinto de cuero, dos grandes zumbos que hacen sonar por las calles del pueblo, son los motililones, judíos o vaquilleros. Recorrerán las tabernas del pueblo pidiendo las costumbres y llevarán un carro que dejarán en la plaza. La algarabía continua hasta que a las nueve de la mañana dan suelta a la vaquilla. Un armazón en forma de escalera de madera, cubierto parcialmente por una arpillera, que se decora con unos cuernos y un rabo naturales, de vaca. Se adorna con una gran escarapela de cintas de color en el costado.

Dan tres vueltas a la plaza y salen a la carrera. Después se dan las “tres”, que son tres amagos de topetazos que da la vaca para cornear al alcalde y al alguacil y se cierra la vaca para ir a desayunar. El alcalde luce un vistoso gorro de flores, unas cintas de colores en el bolsillo y cetro floreado que porta una campanilla, y el alguacil, se adorna con una banda de tela y el mismo gorro.

A las once y media se suelta de nuevo a la vaquilla que da tres vueltas a la plaza y va a buscar al alcalde y al aguacil de la fiesta. Todos juntos se dirigen a la iglesia , dando una vuelta a la carrera por detrás de la misma, antes de comenzar la misa. Acompañan al patón, entrando los judíos sin cencerros ni gorros, y cubiertos por una manta, para acompañar después a San Sebastián por las calles de la localidad, que va adornado con ramas de olivo de las que cuelgan rosquillas y mandarinas. Terminadas las liturgias continúan recorriendo el pueblo y se juntan en la plaza, donde la vaca persigue al alguacil y al alcalde, acompañada de la turba de judíos que hacen sonar sus cencerros. Cuando alguno de ellos es alcanzado, estos, lanzan al cielo sus gorras y los hay que hacen también chascar el cuero de sus hondas. Sobre las dos es encerrada la vaca para ir a comer.

El escribano y la hilandera conforman un matrimonio cómico con afán recaudatorio, que acusan a los asistententes de haber espantado a la vaca y pedirán un donativo por los daños que ésta ha podido causar. La hilandera o guarrona, viste como señora de dudosa reputación, y el escribano gasta sombrero de copa, traje negro y toma con sus libro y lapicero buena cuenta de las multas. De nuevo resuenan los cencerros sobre las cuatro, y regresan los motilones con la vaca a la plaza donde se continua con las carreras y obligando a los presentes a retratarse en la taberna con el empeño de un par de motilones. Y es ya cuando esta cayendo la noche, que dan muerte a la vaquilla de un disparo y beben los mozos, de lo que simulan que es su sangre y no es otra cosa que vino.
Estas festividades sencillas, que todavía conservan algunos de los pueblos de nuestras sierras, guardan raices, como vemos, que desafian el paso del tiempo y nos sumergen en creencias y cultos ancestrales.


Los motilones siguen a la vaca, donde quiera que está valla
Alguacil

La vaca persigue al alcalde y al aguacil para "cornearlos"

El escribiente

La hilandera, también llamada guarrona


El alcalde porta un vara de mando y un vistoso sombrero
similar al del alguacil

Los motilones lucen un gorro militar que lanzal al aire cada vez que la vaca
cornea al alguacil o al alcalde